Autorizada la copia y reproducción mencionando la fuente: "Traducción, realizada por lama Djinpa (http://lamadjinpa.es) , del "Bodhicharyavatara" de Shantideva (maestro de la universidad monástica de Nalanda, India, siglo VIII), efectuada palabra por palabra sobre el texto editado en Rümtek, dirigida y explicada por el M.V. Khenpo Tültrim Gyamtso Rinpoché"
|
EL BODHICHARYAVATARA |
||
|
APENDICE - LAS 37 PRÁCTICAS DEL BODHISATTVA Las treinta y siete prácticas del hijo del Victorioso establecido en el corazón de la conducta humana. |
Traducción de lama Djinpa
¡Homenaje a Chenresig!
Rindo homenaje con reverencia, ahora y siempre, en cuerpo, palabra y espíritu, al supremo lama protector Chenrezig que, aunque ve que todos los fenómenos no van ni vienen de lugar alguno (son ilusorios), actúa únicamente para el beneficio de los seres.
Los perfectos buddhas son la fuente de todo beneficio y felicidad. Y puesto que nacen del cumplimiento del santo dharma, y esto depende del conocimiento de cómo hacerlo, voy a explicar la práctica de los hijos del Victorioso.
Ahora, que hemos obtenido el gran navio de las libertades y las adquisiciones tan difícil de encontrar; a fin de atravesar el océano del samsara, para uno mismo y los demás, día y noche, sin distracción, la escucha, la reflexión y la meditación son la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
El deseo y el apego a los amigos y familiares nos agitan como el viento al agua, y la aversión a los enemigos nos quema como el fuego. Estas brumas de la ignorancia son la causa del olvido de lo que se debe de cultivar y rechazar. Por esto, abandonar el país de uno es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Por el abandono del objeto negativo disminuyen gradualmente las emociones perturbadoras. Por la no distracción aumenta naturalmente la actividad virtuosa. Por la claridad del conocimiento nace la certidumbre en el Dharma. Por esto, establecerse en la soledad es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Puesto que hay que separarse de cada uno de los amigos y familiares con los que se ha convivido largo tiempo, dejar atrás las riquezas y posesiones obtenidas con esfuerzo, y abandonar el albergue del cuerpo en el que se hospeda la conciencia, dejar de preocuparse por esta vida es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
5. Si por la compañía de alguien aumentan los tres venenos y se deteriora la escucha, la reflexión y la meditación, y deja de fluir el amor y la compasión, abandonar tal compañía negativa es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si al relacionarse con alguien disminuyen las faltas y, como la luna creciente, aumentan las cualidades, entonces, tener a tal amigo espiritual como más querido que el propio cuerpo es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Puesto que los dioses mundanos, también ellos, están cautivos en los abismos del samsara, ¿qué protección pueden darnos? Por esto, para encontrar refugio seguro en lo infalible, tomar refugio en los Tres Taros y Sublimes es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Ha sido dicho por el poderoso Buddha que el fruto de las acciones negativas son los sufrimientos insoportables de los reinos inferiores; por esto, no hacer nunca acciones negativas, ni aún al precio de la vida, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
La felicidad de los tres mundos tiene la naturaleza de ser destruida en un solo instante, tal como una gota de rocío sobre la punta de una brizna de hierba. Aplicarse con esmero para lograr el supremo estado de la liberación, siempre inmutable, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si, desde tiempos sin principio, las madres que me han cuidado con gran cariño permanecen en el sufrimiento, ¿cómo puedo yo sentirme feliz? Por esto, para liberar a esta infinidad de seres, desarrollar el espíritu iluminado es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
El sufrimiento surge, sin excepción, del deseo de la propia felicidad. Los perfectos buddhas nacen de la inspiración (del espíritu) de beneficiar a los demás. Por esto, cambiar completamente el sufrimiento de los demás por nuestra felicidad es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
A quienes, bajo la influencia de un gran deseo, han robado o inducido a robar todas nuestras riquezas, aún a estos, ofrecerles nuestro cuerpo, posesiones y virtudes de los tres tiempos es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si alguien nos corta la cabeza aunque no le hayamos hecho el menor daño, por el poder de la compasión, asumir las negatividades de este es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Aunque alguien proclamase a través de todos los universos toda clase de difamaciones respecto a nosotros, inspirados por el espíritu del amor, responder declarando sus cualidades es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Incluso, si en medio de una numerosa asamblea, alguien denuncia nuestras faltas secretas y habla mal de nosotros, considerarle como a nuestro amigo espiritual e inclinarse con respeto ante él es la conducta práctica délos hijos del Victorioso.
Si alguien, a quien hemos querido y protegido como a nuestro propio hijo, llega a mirarnos como a un enemigo, amarlo por encima de todo como una madre ama a un hijo golpeado por la enfermedad, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si, bajo la influencia del orgullo, alguien igual o incluso inferior a nosotros nos trata con desprecio, ponerlo sobre nuestra cabeza con el respeto debido al lama es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Aun en la mayor pobreza, despreciado siempre por el mundo, abrumado por la enfermedad y golpeado por los demonios, de nuevo, una y otra vez, tomar para uno mismo el sufrimiento de todos los seres, sin desanimarse, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Incluso, si se obtienen tantas riquezas como Namtebú (dios de la riqueza), se tiene muy buena reputación y muchos se inclinan ante nosotros, viendo la falta de esencia de la gloria mundana y de las posesiones, no tener arrogancia es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si no se controla al enemigo interior de la aversión, intentar someter al enemigo exterior lo hará crecer. Por esto, disciplinar el propio continuo mental por medio del ejército del amor y la compasión es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
A su vez, la cualidad del deseo es la de ser como el agua salada. Más se bebe, más sed se tiene. Abandonar inmediatamente las cosas que hacen nacer el deseo es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Así como las apariencias surgen del propio espíritu, y el espíritu mismo, desde su origen, está libre de toda elaboración mental, al saber esto con certidumbre, no fijarse en las características o cualidades inexistentes de las cosas es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Al encontrar algo agradable que atrae nuestra atención, tal como un arco iris de verano, no mirarlo como real aunque su apariencia sea muy bella, y abandonar todo apego, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Los diversos sufrimientos son como soñar la muerte de un hijo. ¡Ah, que fatiga tomar como verdaderas las apariencias ilusorias! Por esto, cuando encontramos circunstancias desfavorables, ver su ilusoriedad es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si alguien aspira a la iluminación necesita entregar incluso el cuerpo. Qué necesidad hay de mencionar las cosas exteriores. Por esto, sin esperar comisión ni recompensa alguna, el don de la generosidad es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Sin moralidad no se puede obtener el propio beneficio, y pretender así el beneficio de los demás es simplemente ridículo. Por esto, mantener la moralidad sin propósitos mundanos es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Para el bodhisattva que desea gozar en abundancia de la virtud, todo lo que hace daño es como un tesoro precioso. Por esto, sin animadversión para con nadie, cultivar la paciencia es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Incluso los sravakas, los pratieka-buddhas, que practican sólo para su propio beneficio, se aplican con tanta diligencia como si tratasen de apagar un fuego que arde en su cabeza. Meditar con diligencia, fuente de todas las cualidades positivas para el beneficio de todos los seres, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Al vencer las emociones perturbadoras por medio de la visión profunda (lhaktong) que surge de la perfecta pacificación (shiné), conociendo esto, meditar con la mente estable, absorta, perfectamente más allá de los cuatro samadhis sin forma, es la conducta práctica délos hijos del Victorioso.
Sin la sabiduría trascendental, con solo las cinco virtudes trascendentales (paramitas) no se puede obtener la perfecta iluminación. Junto con el método que aportan estas cinco, meditar en la sabiduría trascendental sin las conceptualizaciones de las tres esferas (sujeto-objeto-relación) es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si no se analizan -por uno mismo- los propios errores, es posible hacer lo que no es correcto según el dharma manteniendo las apariencias del dharma. Por esto, analizar continuamente los errores de uno, y abandonarlos, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si por la influencia de las emociones perturbadoras se dicen las faltas de otro bodhisattva, esto será causa del propio deterioro. No hablar de las faltas de los que han entrado en el camino del gran vehículo, el mahayana, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Abandonar el apego y dejar de frecuentar las casas de los amigos, familiares y bienhechores que son causa del deterioro de la actividad de la escucha, reflexión y meditación, y que por la influencia de las riquezas y los honores son causa de múltiples conflictos, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Las palabras rudas y ásperas turban el espíritu de los demás. Y con ello, nuestra práctica de la boddhicitta degenera. Por esto, abandonar las palabras que perturban u oscurecen a los demás es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Si se está habituado a las emociones perturbadoras es difícil apartarlas. Por esto mismo, mantenerse atento para, en cuanto tomen cuerpo, recurrir al ejército de los antídotos, y someter al apego y demás emociones desde un principio, en cuanto aparecen, es la conducta práctica délos hijos del Victorioso.
En resumen, estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos, acordémonos de tener presente cual es el estado o disposición de nuestro espíritu. Así mismo, por medio de un atento y continuo recuerdo, practicar el beneficio de los demás es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
Así pues, a fin de liberar del sufrimiento a los innumerables seres, dedicar para la iluminación del despertar la virtud de la práctica hecha con diligencia por medio de la pura sabiduría trascendental, libre de las tres esferas, es la conducta práctica de los hijos del Victorioso.
He compuesto estas treinta y siete prácticas del bodhisattva para esos que desean seguir el camino de los hijos del Victorioso, según lo que dicen los sutras, los tantras y los shastras, de acuerdo con las enseñanzas de los santos.
De inteligencia inferior y poco conocimiento, no he hecho versos para complacer a los eruditos. Pero, puesto que me he basado en los sutras y las enseñanzas de los santos, pienso que estas instrucciones para la conducta práctica de los hijos del Victorioso no tienen error.
Sin embargo, para un ser de inteligencia inferior como yo, es difícil medir en profundidad los grandes horizontes que motivan la conducta de los hijos del Victorioso. Por esto, suplico a los santos que tengan paciencia con todos mis errores, contradicciones e imprecisiones varias.
Por la virtud que haya surgido de esto, puedan todos los seres, mediante el supremo espíritu de la iluminación, la bodhichitta relativa y última, sin caer en los extremos de samsara ni nirvana, igualar al protector Chenrezig.
Para el beneficio propio y ajeno, esto fue escrito en la gruta de las preciosas aguas de plata por el venerable Thome Sangpo*, ilustre lógico y retórico.
Así finalizan las treinta y siete prácticas de los hijos del Victorioso