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Los eslabones de la rueda de la vida

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Texto de lama Djinpa (DSK, julio 2010 )

Otras fuentes
Nota.- Se recomienda oir también el audio de 2006 sobre este tema (ver
Enseñanzas/Audios)

El primer eslabón de la cadena que nos mantiene prisioneros de este espejismo terrible de la vida mortal es la ignorancia fundamental, base de nuestra conciencia samsárica. Este eslabón de la octava conciencia es representado por medio de una vieja mujer ciega, la ignorancia incapaz de ver la realidad de su propia naturaleza. De esta (1) ignorancia, con la que se acumulan los tres velos (de las emociones, el conocimiento y los velos kármicos), dependen (2) los factores mentales o impresiones kármicas que condicionan y determinan nuestra séptima conciencia con la memoria de nuestros actos anteriores que configuran el segundo eslabón, simbolizado por un alfarero que da forma al recipiente ilusorio de su mente (sems), el alma, continuo mental o espíritu manchado por las tendencias que sembró en vidas anteriores.

A esta séptima conciencia o factor de composición, a la que consideramos nuestro continuo mental, le sigue (3) el tercer eslabón, plasmado por la imagen de un mono que coge el fruto de su karma. Del impulso kármico de esta conciencia individual que impregna la nueva vida dependen (4) el nombre y la forma, el cuarto eslabón, simbolizado por una pareja navegando en una misma barca a lo largo de la vida. Son la mente y el cuerpo que configuran (5) los seis órganos de los sentidos y sus facultades (los doce ayatanas o esferas psicosensoriales), representados por las seis ventanas de una casa, el quinto eslabón, del que depende (6) el contacto, representado por el abrazo de una pareja, lo que da lugar, a su vez, a (7) la percepción sensorial o sentimiento, el séptimo eslabón, gráficamente expresado por una flecha clavada entre los ojos que nos obnubila.

Lo que produce (8) el deseo de repetir o retener, el octavo eslabón simbolizado por un hombre bebiendo alcohol servido por una mujer, al que sigue (9) el apego o codicia representada por un mono acaparando fruta del árbol de la vida más allá de sus necesidades del momento. Codicia que desencadena, a su vez, (10) la actividad del devenir de las existencias, eslabón representado por una mujer embarazada, la sed del existir, causa directa del nacimiento y la muerte, los eslabones (11) y (12) representados respectivamente por la imagen de una mujer pariendo y la de un viejo que lleva penosamente a cuestas su propio cadáver en el camino de la enfermedad y la vejez, que concluye necesariamente con la muerte.

Este proceso en doce partes se suele ilustrar con el que sigue el nacimiento humano:

1.- La unión del óvulo y el esperma se relaciona con el primero de los doce nidanas: la ignorancia 2.- La unión del esperma y el óvulo se convierte en un feto; unión básica de los factores kármicos que dan lugar al factor orgánico, compuesto. 3.- A partir de ahí, la conciencia entra en el feto. 4.- Se le da nombre y forma. 5.- Aparecen los sentidos. 6 y 7.- También las sensaciones (el contacto y la percepción). 8 y 9.- Hay apego cuando las sensaciones son agradables y rechazo cuando son desagradables (el deseo y el apego). 10.- El devenir (la sed de existir). 11.- Finalmente se produce el nacimiento. El producto sale de fábrica para entrar en el mundo correspondiente. 12.- Y después de nacer, el proceso natural lleva al envejecimiento y la muerte.

Del PASADO CAUSAL, la ignorancia (l) y sus formaciones o inclinaciones kármicas emergentes, sus factores de composición (2) PRESENTE RESULTANTE en la forma de los siguientes cinco factores interdependientes que condicionan nuestra existencia actual: (3) la conciencia individual, (4) nombre y forma o mente y cuerpo, (5) los seis órganos de los sentidos, (6) el contacto y (7) la percepción sensorial. Cinco "efectos" resultantes del karma retributivo que dan lugar al PRESENTE CAUSAL que condicionará nuestro futuro según nos sometamos o no -ahí el libre albedrio que en la actualidad nos permite romper la cadena- al (8) deseo, (9) el apego o codicia y (10) la actividad del devenir de las existencias que desencadena inexorablemente, si no lo hemos sabido superar, el FUTURO renacimiento (11) y la muerte (12).

Del uno al doce es el proceso que conduce al samsara y del doce al uno, el inverso, el que nos conduce al nirvana. Este es el proceso inverso de los doce nidanas que fue la segunda enseñanza dentro del primer giro de la rueda del dharma:

12.- Para que no haya vejez y muerte, tenemos que parar el nacimiento. 11.- Para agotar el nacimiento, tenemos que parar el devenir. 10.- Para parar el devenir, no debes aferrarte. 9.- Para no aferrarse, hay que cesar el ansia. 8.- Para impedir que surja el ansia, tenemos que parar la sensación. 7.- Y para frenar la sensación, hay que evitar que haya contacto. 6.- Para que no haya contacto, no puede haber sentidos. 5.- Para que no haya sentidos, no hay que dar nombre y forma. 4.- Para que no haya nombre y forma, la conciencia no debe separarse, no hacerse dual, individual. 3.- Para que la conciencia no se separe, no debe haber factores de composición, factores kármicos. 2.- Para que no haya factores de composición no ha de haber acumulación kármica, 1.- Para ello, no debe haber ignorancia. Es el camino de la liberación.