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PLEGARIA DE LOS SEIS BARDOS

(Traducido por L. Djinpa)

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¡Ah! Cuando se eleve para mí el bardo del nacimiento, si he abandonado la pereza por la que, en esta vida, no hay tiempo, habiéndome aplicado en el camino de la no distracción por la escucha, la reflexión y la meditación, las apariencias del espíritu que surgen en el camino se convertirán en la evidencia de los Tres Cuerpos. Cuando obtienes un cuerpo humano, no es el momento de permanecer en el camino de la distracción.

¡Ah! Cuando se eleve para mí el bardo del sueño, si he rechazado la ignorancia que me hace dormir tirado como un cadáver, no distraído, consciente por medio del control del sueño, transformando la ilusión, penetraré en el estado de la realidad purificada por la clara luz. Deja pues de dormir como un animal, y unifica el sueño y la vigilia en la práctica.

¡Ah! Cuando se eleve para mí el bardo de la meditación, si he abandonado la acumulación de perturbaciones y confusiones, establecido en el estado libre de referencia, sin fijación ni pérdida, obtendré la estabilidad en las dos fases, de generación y disolución. Deja actuar entonces la meditación unificada, y te liberarás del poder de las emociones ilusorias.

¡Ah! Cuando se eleve para mí el bardo del momento de la muerte, si he abandonado toda fijación de deseo y apego, permaneciendo imperturbable en el estado de lucidez de las instrucciones orales, eyectaré mi conciencia en la esfera del espacio no nacido desde el que, libre de este cuerpo compuesto de carne y sangre, lo reconoceré como una ilusión pasajera.

¡Ah! Cuando se eleve para mí el bardo del dharmata, si me he desprendido de toda pulsión del miedo y del odio, reconociendo lo que se eleva como apariencia de la conciencia, entonces sabré que esta es la forma en la que se manifiesta el bardo. Enfrentado a este momento crucial, no temas a los apacibles ni a los irritados, pues son tu propia expresión.

¡Ah! Cuando se eleve para mí el bardo del devenir (de las existencias), si he concentrado mi espíritu en una aspiración única, me esforzaré en producir la actividad benéfica, y cerrando la puerta de la matriz me acordaré de evitarla. Se firme, es el momento en el que es necesario el pensamiento puro. Abandona los celos y medita al lama en unión.

Si no te has preocupado más que de las cosas de esta vida, ahora inútil, el espíritu despreocupado de la muerte, al llegar a este momento con las manos vacías caerás en una extrema confusión. Saber lo que es necesario, tal es el divino y santo Dharma. ¿Por qué no seguir este divino Dharma a partir de ahora mismo?. Por boca de grandes realizados han sido dichas estas palabras: "No establecer nuestro espíritu en las instrucciones, ¿no es eso engañarse a si mismo?.

(Esta plegaria para lo esencial de los seis bardos, ha sido compuesta por Pema-Djung. Extraída del texto editado en Dhagpo/Montignac).